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La Poesia Venezolana
en construcción: Gregorio Riveros

06/05/2009 GMT 4

COORDINADOR: Gregorio Riveros Tlf. 0416-4765404

lapoesiavenezolana @ 23:38

gregorio-riveros.jpgCoordinador: Gregorio Riveros.Telef. 0416-4765404.
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Coordina: Gregorio Riveros

Pagina de poesía ¡Siempre en construcción!

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El Poeta Luis Alberto Crespo

lapoesiavenezolana @ 23:27

 

 

 

Foto tomada de la pagina: http://images.google.com/imgres?imgurl=http://4.bp.blogspot.com/_M1VBDZDrQX8/SeF4ZuS-zuI/AAAAAAAABYw/GcLIhM2hhUE/s400/luis_crespo.jpg&imgrefurl=http://leonardomelero.blogspot.com/2009/04/43.html&usg=__abxlXvse19Rj6VLrO2GCiBgqkH0=&h=304&w=200&sz=16&hl=es&start=63&tbnid=2qDHB8Izc7mtLM:&tbnh=116&tbnw=76&prev=/images%3Fq%3Dpoemas%2Bde%2Bluis%2Balberto%2Bcrespo%26ndsp%3D20%26hl%3Des%26sa%3DN%26start%3D60

 

 

 

OCIOSIDADES

Viví debajo de un aguamanil, puerco.

Por basto, rompí pimpinas y los vasos de vidrio.

Horas estuve en el Sorrocloco, en el níspero,

cantando rancheras.

Manina Bibiba, la monja, me desnudó delante de todos,

me vistió de mujer: yo había cortado a mi hermana

poque se burló de mí en el espejo,

y a Biyiyo el Cabezón, le saqué sangre.

En la casa de la calle Comercio,

el gato que ahorcaba gritó. Me metieron en el cuarto de los parapetos,

con el diablo.

Yo era menos nervioso que ahora

y podía andar por las orillas de las casas;

era más flaco que ahora

y podía salirme por los balautres, quedarme en los caseríos,

Tenía un caballo de palo, sacado de una escoba.

No volvía sino tarde, en cuatro patas,

dizque mordido de culebra,

preparado para la pela y el castigo.

  

LA GOYA

Gregoria Túa

se dejaba quitar el camisón por dos bolívares

detrás de unas latas.

Su agua de olor marea, su colorete,

sus charquitos de sipa en el sobaco.

Hacía igual a las burras de Los Sauces

y era la prima de uno

cuando pataleábamos encima de ella.

La dibujamos en el barco, cacuruda,

le echamos saliva en los cachetes.

Nuestras mamilas no le hacían nada

(<>),

y nos sacó con los pantalones en la mano.

Bravos, le tiramos piedras al zinc.

Se le estaba desvistiendo a unos hombres,

Sin nada por dentro,

Toda chareta.

        

==================================

 Si hablo

¿sigo en la loma?

Si escribo

¿ando igual por la serranía?

¿Se irá el zorro

si despierto?

Si no digo nada

Si estoy quieto

¿cuál será mi tumba?

¿cómo distinguirla

de las otras casas?

  

============================== 

Tierra que halamos

de tanto llamar

Lo quemado de separarse

mirándola

De dejar los oscuro abierto después

Hasta el fin

Oyendo ese pájaro

Que hace como los que ya no vuelven

=================================

  

Cuando sueño no queda nadie

Todos se van de aquí

Ninguno está vivo

Cuando sueño

Estoy en una tierra donde tiembla

Únicamente está quieto

Lo que desgarra

Únicamente es persona

Lo doloroso

===================================

Seguramente a la vuelta de esta página

en mi casa habrá llovido

y ya no podrás borrar en el polvo tu escritura

Acaso dentro de dos o tres palabras más

te acuerdes de aquella flor sin nada

y del pájaro con que decías en tu boca

te amo

===================================

  

Mi papá

Antonio Crespo Meléndez

eligió para vivir lo que leía

Jamás estuvo

en su cuarto

Leyendo

nos decía adiós

Viajaba

Tomaba un barco o un tren

(nunca lo vi subirse a un avión en sus libros)

no sé en qué páginas

O encendía la radio

se metía en un bosque

se quedaba un rato en el otoño de Praga

siempre de noche

bajo el bombillo único

Y nosotros nos dormíamos

con su cara quieta en esas distancias

que amaba leer

y escuchar

Cuando regresaba

vestía de trapo blanco

y marchaba por la tierra

hasta la oficina de los documentos

que había que firmar

muy despacio

Lo veíamos volver

de esa otra escritura

con las manos sucias

una escritura

de 9 a 12

de 3 a 6

días y días

pero no era él mi papá

mi papá

fue otro

alguien tendido en la hamaca

que abría un libro y al rato se iba

y se moría

como hoy

leyendo

eternamente

30/09/2008 GMT 4

EL Poeta Blas Perozo Naveda

lapoesiavenezolana @ 20:14

El poeta Blas Perozo Naveda

_____________________________________________________________

BLAS PEROZO NAVEDA: Nació en Falcón-Zulia, el 9 de noviembre de 1943. Luego se residenció en Maracaibo. Ha ejercido como profesor de la Universidad de los Andes. Libros publicados: Caín (Universidad del Zulia, Facultad de Humanidades, 1969). Babilonia (Universidad del Zulia, Facultad de Humanidades y Educación, 1971). Maracaibo City (J & B Editores, 1983). Mala fama (Comisión Presidencial para el Bicentenario del Natalicio del General Rafael Urdaneta, 1988). Mala lengua (Universidad del Zulia, Editorial Universitaria, 1989). El río el rayo (Monte Avila Editores Latinoamericana, 1993). . El doble de Blas Perozo Naveda, yace en el Cementerio Redondo; el otro: el malo, el Naveda, el profesor, el ensayista, el poeta, Caín, mora en el Cementerio Cuadrado de Maracaibo. Si se entienden estas disyuntivas familiares de ultratumba, fácilmente puede justificarse una conducta dislocada, anti-espiritista y provocadora en vísperas de ciclón. Esto lo toleran los padres (los muy comprensivos), que hasta ahora han sido los mejores críticos de su obra. El poeta Blas Perozo Naveda, se adscribe a una generación posterior al grupo Apocalipsis de Maracaibo. Para romper con ellos, su poesía toma aliento de la poesía Beatnik, y de los poeta venezolanos de más reciente aparición, Caupolican Ovalles y Víctor Valera Mora. Ya no es la serpiente sonora, envolvente y tierna al oído, que propone Apocalipsis, en equilibrio de formas poéticas que proceden del surrealismo francés y de La Madrágora chilena. Otro es su sonido: caos cataclísmico de la palabra, espíritu vengativo y burlón. Sin duda se trata de una nueva óptica para enfocar el desenfado y la blasfemia. Su poesía indomable es asidero posesivo pero lo huidizo, llámese acto vital trascendido. Ella restituye oposición a lo abismal, y aspira a perpetuarse en otras realidades más tangible y quemantes. En brasa que cae de otros cielos, e inventa su propia superficie de deslizamiento. La épica de Blas Perozo Naveda, no escribe batallas apatratosas, sino pequeños cataclismos cotidianos en el mundo de Caín, donde su vocablo es libelo violento, ilustrado con fechorías amorosas. La muerte no le arredra, ni siquiera ante su presencia segura en higoy catafalco. ****Tomado de la portada del libro “Date por Muerto que Sois un Hombre Perdido. Blas Perozo Naveda. Ediciones la Draga y Dragón. Editorial Multicolor c.a. Mérida, Enero de 1974.

___________________________________________________________________

poemas para que josefa entre a la historia
del mito como si fuera una josefa cualquiera
como si su nombre y su pierna más larga
no tuviera nada que ver con la tos o con el
miedo a quedarme solo con el recuer-
do de mi abuela.

uno de los últimos poemas de amor que le escribo a mi mujer

Ahora
en el pozo
escribo este poema de amor
porque es mi especialidad
para tí
que nada sabes de cábalas
de esta ciuadad
y de su palabra
como un hilo muy largo
escribo
qués para tí
y no para nadie.
Para alguien como vos
escribo
desde la canción más antigua
de esta ciudad que nunca llevó por nombre Puerto de Palos
Para a1guien como vos
escribo
desde el misa de once llamando a misa de bronce
de mi madre Aura Naveda de Perozo
desde los años 30
después de la segunda guerra mundial
en esta ciudad bautizada tres veces
desde ahí
muchacha
desde ahí te escribo yo
porque estáis lejos
y me acogota la nostalgia
y vos
que nada sabéis
y vos
que no te apartáis del teléfono
esperando el aló de mi llamada

------------------------------------------------
toditos nosotros morimos así de puros
valientes que somos nosotros los navedas

Descendientes de María Naveda
llena de flores
un día de agosto en que la más ilustre de las abuelas pobres
que tocaron la guitarra
y cantaron por la radio
Se murió
sin pedirle permiso a nadie
sin avisarle a uno ni decirle a uno me muero chao
y entonces acostarse así como así en su lecho de flores
y
en las lágrimas de todos nosotros los navedas
que dicho sea de paso nada sorprendidos estábamos
aunque sí muy tristes
como judíos que parten o ven partir los trenes
porque mi abuela la famosa desde este momento mismo
María Naveda
se le había ocurrido morirse como cualquier abuela del mundo
de derramen en el interior de su pequeña cabeza
de derramen de sangre
como si no hubiera alguna vez cantado en la radio
mi abuela de ojos verdes
mi abuela narizona
mi abuela que habla sola por toda la casa
mi abuela que ahora es un ánima una finada una difunta ilustre
Muerta en su lecho de flores es sólo una abuela muerta en su lecho de
flores En cambio
Mi abuela María Naveda viva
sorda y todo
canta
y gruñe
y limpia vidrios
y se bate hasta la muerte
con televisores y radios
rosario en mano
mi abuela María Naveda la Blanca viva
cuenta su vida
y arrastra los pies
mi abuela viva desde los años veinte María Naveda la famosa
se viene desde muy lejos
para morirse
muchos años después
un día de agosto
de calor
y muy probablemente de tristeza
ella que no es una abuela cualquiera
muerta de calor como cualquier abuela cualquiera de este mundo
como cualquier abuela cualquiera
que se muere
y sale un aviso
que dice que
todos nosotros
los de la familia
lloramos su muerte
y más que eso
dice el aviso
que todos nosotros
los navedas
comenzamos a morir un día de agosto
a la edad muy tierna
de 85 años
tal cual ha muerto
la primera de la estirpe
de calor
sin haber podido repartir
las bendiciones de rigor
Nosotros
los de esta pequena familia
descendientes de un tal Don Tomas Naveda
morimos así
ya todo el mundo lo sabe desde este día de agosto
de puros tercos
y mulos
que somos
toditos los navedas.

****Tomado del libro “Date por Muerto que Sois un Hombre Perdido" Blas Perozo Naveda. Ediciones la Draga y Dragón. Editorial Multicolor c.a. Mérida, Enero de 1974).

18/09/2008 GMT 4

El poeta Victor "Chino" Valera Mora

lapoesiavenezolana @ 02:14

chino.jpg

Nuestro oficio

Por este empecinamiento del corazón
en hacerse horizonte por completo:
nosotros, que hemos participado
en los grandes acontecimientos históricos,
que hemos ayudado en lo construido
aún con un poco de tristeza,
digamos, casi mucha.
Guardamos
toda nuestra radiante alegría
para lo que construiremos
cuando el pueblo llegue.
Podemos caer abatidos
por las balas más crueles
y siempre tenemos sucesor:
el niño que estremece las hambres consteladas
agitando feroz su primer verso.
O el otro, el de la disyuntiva,
que no sabe si hacerse flechero de nubes
o escudero del viento.
Jamás la canción tuvo punto final.
Siempre deja una brecha, una rendija,
algo así, como un hilito que sale,
donde el poema venidero pueda
ir halando, ir halando, ir halando,
halando hasta el mañana.
Nosotros los poetas del pueblo,
cantamos por mil años y más...

Tendrá que ser así
Sinuosos tiempos, estaciones, caminos que nos tocan,
propicios para el herísmo más completo
o para guardarnos como cautelosos erizos.
Tempranamente fuimos aventados al margen de las cosas más simples y necesarias,
clavados con alambradas alrededor de nuestra sangre
y candados en la boca para oscurecernos.

No tenía remedio
la vida atada a lo melancólico.

Terribles días.

Pero recoge las páginas donde los enamorados escriben cortando con navajas,
revisa los libros
busca en las grandes piedras talladas y en los manuscritos del mar,
desde Gutemberg hasta las dos Declaraciones de La Habana
busca, acumula, reúne, clasifica,
sal a la calle con balanza y metro, pesa y mide
blanco y negro, amor y olvido, agua y fuego,
filo geográfico y campana celeste.
Al final todo más claro.
Bañamos nuestra cabalgadura solo una vez en aguas del mismo río.

Camina a paso de monte y haste amigo del viento
que llevará los pesares al sitio de tu arrebato.
Que los solitarios no te enfaden, pero resuélvete en multitud.
Habla lo necesario con la gente sencilla
y a su lado vive con ardor.

A los soberbios embóscalos, tírales por mampuesto.

Si nada tienes llénate de coraje y pelea hasta el final.

No te amargues.

Agarra a la amargura por los cuernos y rómpele la nuca
y si la muerte te señala, sigue cantando
y en el primer bar que encuentres pide un trago de viejo ron
y bébete la mirada de la novia y bébete su risa
y la proximidad de su cadencia y el saludo de su cabellera.
Bébete la vida.

No hay que dejar que el camello de la tristeza pase por el ojo de nuestros corazones

Amanecí de bala

amanecí bien magníficamente bien todo arisco
hoy no cambio un segundo de mi vida por una bandera roja
mi vida toda la cambiaría por la cabellera de esa mujer
alta y rubia cuando vaya a la Falcultad de Farmacia se lo diré
seguro que se lo diré asunto mío amanecer así
esta mañana cuando abrí las puertas con la primera ráfaga
alborotando tumbando todo entraron a mis pulmones
los otros poetas de la Pandilla de Lautréamont
grandes señores tolerados a duras penas por sus mujeres
al más frenético le pregunto por su libro vagancia city
como me gusta complicar a mis amigos los vivo nombrando
el diablo no me llevará a mí solo
ella antiguamente se llamaba Frida y estaba residenciada en Baviera
en una casa de grandes rocas levantadas por su amante vikingo
sus locuras en el mar de los sargazos
hay sol hasta la madrugada y creo que jamás moriré
sin embargo deseo que este día me sobreviva
soy desmesurado o excesivo y no doy consejos a nadie
pero hoy veo más claro que nunca y quiero que los demás participen
hermoso día me enalteces desenfrenada alegría
no tengo comercio con la muerte no le temo
llevo en la sangre la vida de cada día soy de este mundo
bueno como un niño implacable como un niño
guardo una fidelidad de hierro a los sueños de mi infancia
en este punto soy socrático él y yo elevamos volantines
restituimos la edad de oro el "qué habrá" al final del arco suspendido
ahora mismo se está mudando un río
hoy una morena de belleza agresiva me dijo pero si estás lindo
entonces yo le dije acaso no sucede cada dos mil años pierdo el hilo
día de advenimiento de locos combates de amor a altas temperaturas
desnudos nos hundimos en las agua del mismo río

Oficio puro

Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor
En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor
Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el rostro de ella
De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho el amor
De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho el amor
Saludará a sus amistades
Pensará que en otros países está nevando
Encenderá y consumirá un cigarrillo
Desnuda en el baño dará vuelta
a la llave del agua fría o del agua caliente
Dará vuelta a las dos a la vez
Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho el amor
Soñará que la felicidad es un viaje por barco
Regresará a la niñez o más allá de la niñez
Cruzará ríos montañas y llanuras noches domésticas

Dormirá con el sol sobre los ojos
Amanecerá triste alegre vertiginosa
Bello cuerpo de mujer
que no fue dócil ni amable ni sabio

JUEGO LIMPIO

Los escritores que le viven
buscando cuatro patas
al triángulo y luego dicen
que no les importa la política
deberían cortarse los cojones
y echárselos a los cochinos

MAS QUE HOMO LUDENS

Esa rosa atravesada en la conversa
puede ser el anuncio o el destello
lo digo yo que he pasado y visto pasar
terribles situaciones
Entonces
si la poesía no es hecha por todos
el asunto de los llamados buenos poemas
está en que los seres y las cosas
inmediatos al poeta sufren la tragedia
Por eso el desamparo y el terror
de semejante aventura".

17/09/2008 GMT 4

El poeta Juan Sánchez Pelaez

lapoesiavenezolana @ 01:22

 El Poeta Juan Sánchez Pelaez

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El Poeta Juan Sánchez Peláez

 


El poeta Juan Sánchez Peláez, nació en Altagracia de Orituco (estado Guárico), en 1922. Fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura (año 1975). Le confirieron el Doctorado Honoris Causa (2001), por la Universidad los Andes. Entre sus obras encuentran: Elena y los elementos (1951), Animal de Costumbre (1959), Filiación Oscura (1966), Huidizo y Permanente (1969), Rasgos Comunes (1975), Por Cuál Causa o Nostalgia (1981), y Aire sobre el Aire (1989). Antología (2004)*postmortem, publicado por la editorial Lumen. Un destacado poeta al cual se le reconoce una entonación personal y creadora, muy particular, como una constante en el arrullo del ser.

 


 

 

Animal de costumbre (1959)

 

VI

 

Elena es alga de la tierra

Ola del mar.

Existe porque posee la nostalgia

De estos elementos,

Pero Ella lo sabe,

Sueña,

Y confía,


De pie sobre la roca y el coral de los abismos.


En realidad, Elena

Conoce las cosas simples,

Porque antes de ser doncella

Fue Sirena y Ondina,

Y antes de ser

Sirena y Ondina,

Nadó en el torbellino, en el número, en el fuego.

 

Yo debí caer en la calzada, y rememorar,

Oh huésped delirante;

Allí donde apacigua la tarde y el crepúsculo,

A mí me separaron.

 

Tuve otro amor

Puro como el éxtasis,

Frágil como la fantasía,

Absoluto como mi otro amor.

 

Oí una trompeta de bruma en el desierto

Mis halcones salieron del follaje.

 

En todas las estaciones

En el otoño o en la primavera

Elena es alga de la tierra

Ola del mar.

 

 

ANIMAL DE COSTUMBRE (1959)

 

V

 

Cuando subes a las alturas,

Te grito al oído:

Estamos mezclados al gran mal de la tierra.

Siempre me siento extraño.

Apenas

Sobrevivo

Al pánico de las noches.

 

Loba dentro de mi, desconocida,

Somos huéspedes en la colina del ensueño,

 

El sitio amado por pobres;

 

Ellos

Han descendido con la aparición

Del sol,

 

Hasta humedecerme con muchas rosas,

 

Y yo he conquistado el ridículo

     Con mi ternura,

Escuchando al corazón.

 

 

 

IX

 

Menos torpe

Pero

Sin nostalgia,

Sin recuerdos,

Sin un latido,

 

Sin mi respiración, mi grito

La astilla de mi ausencia,

 

Debo desollarme

En el quicio de las ventanas,

 

Equivocarme de espectro, y olvidarlo.

Pasar el agua

Que se esparce como en una fuente

A manos de la muda.

 

Con toda vanidad y amor,

Balbuceo, descalzo en el pórtico.

Negándome el fin del ser

La nada

La bahía azul

La blancura del precipicio.

 

 

XIV

 

Mi madre me decía:

                        Hay que rezar por el Ánima Sola

                        Hay que rezarle a San Marcos León.

Yo me quedaba confuso.

San Marcos de León era un guerrero

Que nos defendía en el cielo,

Con lanzas y escudos.

 

Y ella, mi madre,

Podía huir

Hacia esa gran isla de las alturas

Misteriosamente protegida.

 

 

 

 

 

 


XXV

 

Las nimias causas humanas, Esas que en lo íntimo

Sugieren: << Yo era muy despabilado. No era iluso >>,

 

Me tuercen la oreja.

 

Debajo de mi almohada,

Encima de lo que debo hacer,

A trote de bestia,

Lívido,

Cuando cae la noche,

Me dejo arrullar por putas y negociantes de mi barrio.

 

Después, en las mañanas,

Me sobrecoge una gran humildad, una humildad mayor.

Ruego de rodillas. Me doblo en el suelo.

Hablo de mi oficio que me obliga a estar recluido

Días y días;

Que me obliga a olvidarme de mi,

A mirar distantes islas

Y peces fuera del agua.

 

Es así, refiero. Es así.

¡Y verdaderamente hubiera bastado tan poco!

Prorrumpir en aullidos,

Torcerme yo también la oreja a modo de muchas caricias.

 

 

***Tomado el libro: Juan Sánchez Peláez. Antología poética. Monte Ávila Editores Latinoamérica. Biblioteca Básica de Autores Venezolanos. Caracas-Venezuela, 2004.                                          

El poeta Douglas Bohórquez

lapoesiavenezolana @ 00:26

El Poeta Douglas Bohórquez.


Douglas Bohórquez. (Maracaibo, 1951). Poeta. Docente y Decente. Quien ayudó a enderezar los primeros garabatos de nuestros versos en el núcleo universitario Rafael Rangel Trujillo (ULA). Es docente e investigador de la Universidad los Andes. Ha publicado Vagas Especies (1986), Fabla del Oscuro (1991), Árido Esplendor (2001). En el campo de la crítica y el ensayo ha publicado los libros Teoría Semiológica del Texto Literario. Una lectura de Guillermo Meneses (1986), Escritura, Memoria y Utopía en Enrique Bernardo Núñez (1990), Teresa de la Parra. Del Diálogo de Géneros y la Melancolía (1997).


 

 

Dama desnuda con sombrilla

 

Mientras

yo te designo la reina

de todas las ceremonias íntimas

a ti te cubre el pudor

como a una pequeña gata

asolada por el deseo

entonces el esplendor asedia

entre los límites de tu cuerpo

despojado de todas las vestiduras

amémonos te digo

para que la vida sea

como ese colibrí

que danza alrededor de tus senos.

 

 

 

Río

 

Ayer estuve torpe

como un enamorado

sobre el río.

 

 

 

Humores

 

Caníbal

loro

corazón

ayer el alma

sobrevivía a toda dificultad

como una modista sin su tijera

como una iglesia sin su campana

después

contenta

volaba

como una petaca al aire

entre los cables

como una bruja con su escoba

de puro jolgorio

rechinaba.

 

 

 

Si yo fuera un tipo práctico

 

Si yo tuviera un oficio

si yo supiera podar la hierba

que crece en los patios

o frisar simplemente

hacia un horizonte despegado de ardor

como cualquier maestro de obras

como un albañil que repara pequeñas averías

si yo pudiera deslizarme

sin tantas dificultades

entre las arandelas los motores de los automóviles

desarmar sus piezas

como cualquier mecánico

en fin

si yo fuera un tipo práctico

volaría volaría

como un príncipe encantado en su caballo

cabalgando sobre el aura de las tardes.

 

 

 

Pájaros

 

En mi casa los pájaros se estrellan contra las ventanas,

como si una extraña fuerza los impulsara a morir ence-

guecidos por la transparencia del sol. Desde las grandes

alturas vienen como impulsados por una voluntad ciega,

descomunal y de pronto se lanzan contra la abrumadora

solicitud del vacío. Desde lejos escucho el impacto. Nada

he podido hacer para evitarles esa muerte violenta. Es

como si una parte del cielo cayera contra mis propias

palabras convertidas en derrota.

 

 

 

Contra el miedo

 

Un poeta no puede vivir en el miedo

debe vivir saltando

entre las copas de los árboles

sobre la mesa de los bares

como un ruiseñor

incendiado de azul

sobre la ceniza de los días y la lluvia

y los desperdicios de la ciudad

nada de vivir aislado

en los jardines de los grandes señores

sería más glorioso existir

como un vendedor ambulante

negociando su última pieza

como un campesino con su marusa

como un sacerdote en su exilio de Dios

cabalgando sobre la propia cola del infierno.

 

 

Césped

 

Nada como tus senos

para morir allí

echado

como un caballo

plácido

en el césped de la noche

 

 

Vasallo

 

Sea quieto cuerpo

sea quieta mente

no más agitación

ni desasosiego

no más castigo

del vasallo que se es

adentro

desobedeciendo

humillado

por el rey.

 

TOMADO DEL LIBRO: Douglas Bohórquez. Calle del pez. Editorial Lauky. Monte Avila Editores Latinoamericana. Caracas-Venezuela, año 2005.

16/09/2008 GMT 4

El poeta José "Pepe" Barroeta

lapoesiavenezolana @ 23:56

Poeta José "Pepe" Barroeta

 

poeta-jose-pepe-barroeta.jpg

Poeta José "Pepe" Barroeta

 

 

 

 

 



EL POETA JOSE "PEPE" BARROETA. "HIJO ILUSTRE DE PAMPANITO". Nació en Pampanito (Estado Trujillo) el 24 de septiembre de 1942. Hijo de los reconocidos maestros Don Néstor Barroeta y Doña Emilia Paolini de Barroeta. Sus hermanos Antonio José, Concilio María, Mercedes Josefina, y Gustavo Ramón. En un viejo libro del registro civil del pueblo se puede leer que su nombre es José María Barroeta Paolini, pero lo conoceríamos como el poeta José “Pepe” Barroeta, y cariñosamente sus amigos lo llamarían “Pepe Templao”.
Sus estudios de primaria y bachillerato los realizó en Pampanito y Trujillo. Se graduó de abogado en la Universidad de Carabobo; y doctor en Literatura Hispanoamericana (Paris, Francia 1981). En la Universidad de Carabobo se desempeñó como Director de publicaciones, y fue uno de los fundadores de la prestigiosa revista “Poesía”. Así mismo, cuando estuvo residenciado en Caracas, fue uno de los poetas bohemios más entusiastas del grupo la “República del Este”. También participó en las actividades literarias de los grupos “Tabla Redonda” y “Techo de la Ballena”, junto a poetas como Luis Alberto Crespo, Caupolican Ovalles, Víctor (Chino) Valera Mora, y Ramón Palomares.
Fue profesor de literatura de la Universidad de los Andes (ULA), y decano de la Facultad de Letras. Con una selecta y exquisita producción literaria, que se encuentra en los libros: “Todos han muerto” (1971), “Cartas a la extraña” (1972), “Arte de anochecer” (1975), “Culpas de juglar” (1996). También recordamos un libro de rápida lectura “La Hoguera de Otra Edad” que trata acerca de las actividades realizadas por los grupos “Techo de la Ballena” y “Tabla Redonda”. (Lectura que hicimos por la generosidad de Alexis Rosario, hijo de nuestro amigo Pedro “Pepe” Rosario, quien nos prestó el texto).
La lectura del libro sirvió para que este cronista escribiera un artículo titulado “José Pepe Barroeta, y La hoguera de otra edad”, que fue publicado en un periódico de la localidad. Esas notas de prensa las leyó el poeta. Eso motivó que una noche alguien me buscara en mi casa, y era una figura delgada, con un aura de ser alguien importante, y me dijo “Yo soy Pepe Barroeta”. Y de allí nos fuimos para la Plaza Bolívar de Pampanito, nos sentamos en una banca, y echó largos cuentos de los grupos donde desarrolló sus potenciales literarios. Esa oportunidad sirvió para establecer una amistad con el poeta José “Pepe” Barroeta.
De los últimos años, estuvo casi diez, sin escribir, y se dedicó a concebir su obra “Elegías y dolores” (2006), que se convirtió en un libro póstumo. Allí encontramos un bello poema donde vuelca la mirada a Pampanito, a sus recuerdos, a las imágenes de sus amados padres, en busca de ese aliento vital y la “ternura calientica de sus seres amados” que se entretejen en los recuerdos de los días pasados. Dice así el poema: “DIME TÚ, PAMPANITO. Dónde estarán mi padre y mi madre/ con sus rostros./ Dime Tú, Pampanito/ que estás en la tierra/ y en el cielo/ qué piedras,/ qué sueño del camino/ recojo./ Dime y dame/ la ternura caliente de los/ muertos. (Elegías y Olvidos, 2006).
La noticia de su muerte se difundió por el mundo entero: “Murió el poeta de Pampanito José Pepe Barroeta. El lunes 5 de junio de 2006, murió en la ciudad de Mérida el poeta venezolano José Barroeta, a sus 64 años, tras una dilatada agonía…”. Pero también leímos en otros titulares de la prensa nacional: “Ha muerto el poeta más original de las letras hispanoamericanas”. En una buena parte del mundo, en algunos países de Europa, se han rendido homenajes con actos y recitales a este laureado poeta pampanitense.
Hace pocos años, exactamente en el año 1996, este cronista aprovechó la oportunidad, como miembro del grupo literario “Canto sin fin” (de Trujillo), que posteriormente se conocería como “Aleteia” (y que publicamos varios números de una revista literarias con el mismo nombre), de llevarles una propuesta muy justa y meritoria, para que este grupo, integrado por los poetas José de Jesús Suárez, María Elena Delgado, José Gregorio Valera, Pedro Pérez Aldana y Egisto Vargas, me acompañaran para proponer ante la Cámara municipal de Pampanito, al poeta José “Pepe” Barroeta como “HIJO ILUSTRE DE PAMPANITO”. Todos manifestaron estar de acuerdo, y el poeta José de Jesús Suárez, me manifestó que incorporara al Ateneo de Pampanito, para que participaran en los actos. La gente del ateneo también aceptó, y pudimos enmarcarlos dentro de la programación del V Aniversario del Ateneo de Pampanito. Llevé a la cámara la propuesta, en una pequeña y sencilla carta donde expuse algunos de los méritos del poeta, en los siguientes términos: “Pampanito, 4 de octubre de 1996. CIUDADANOS: PRESIDENTE Y DEMAS MIEMBROS DE LA CAMARA MUNICIPAL DE PAMPANITO. SU DESPACHO.- Aprovecho esta oportunidad como Cronista del Municipio Pampanito para felicitarlos por estar realizando una destacada gestión organizativa y de progreso para el beneficio de nuestro pueblo; igualmente, sirva este importante momento para recordarles que muy pronto se estará celebrando el Aniversario del Ateneo de Pampanito, razón por la cual, invito a esta ilustre Cámara a unirse en la alegría que entraña este acontecimiento, y a tal fin, muy humilde y respetuosamente les pido en justo reconocimiento que en el marco de dichas actividades conmemorativas se declare al escritor y poeta JOSE BARROETA PAOLINI, como “HIJO ILUSTRE DE PAMPANITO”, enalteciendo así los valores de nuestro pueblo, y a la vez, honrándose dicha Cámara por tan significativo gesto. Es de hacer notar que el poeta José Barroeta Paolini, nació en Pampanito el día 24 de Septiembre de 1942, y es hijo del muy distinguido y mentado Maestro Don Néstor Barroeta, y de doña Emilia Paolini de Barroeta. Este escritor ha participado en varios grupos literarios que irrumpen en el país y han dejado profundas huellas en la literatura venezolana, esos grupos son: “Tabla Redonda”, HAA, y en “La Pandilla de Lautréamont”. Entre sus obras podemos mencionar: “Todos han Muerto”, “Arte de Anochecer”, “Cartas a la Extraña”, “La Imagen del Padre en la Poesía Contemporánea Venezolana”, “Recuerdo, derrota y testimonio. Acercamiento a la poesía de Luis Camilo Guevara, Rafael Cadenas y Víctor Valera”, y “Fuerza del Día”. Por su labor intelectual ha recibido diversos premios y distinciones: Premio Nacional de la Juventud, U.C.V., en 1965; Premio “Pro-Venezuela” de poesía en 1974. Mención en la Bienal “José Rafael Pocaterra”, en 1976. Y Premio Bienal de Poesía “Miguel Otero Silva” del Ateneo de Barcelona (en 1982) por el libro “Fuerza del Día”. Además de poeta y escritor, es abogado, y Doctor en Literatura Hispanoamericana (París, 1981). Entre otros cargos, se ha desempeñado como Jefe del Departamento de Literatura de la Universidad de Los Andes (U.L.A., 1985). Por las condiciones antes expresadas, y en justo reconocimiento a tan ilustre personaje, pedimos el pronunciamiento en esta Sesión Ordinaria de hoy lunes 07 de octubre de 1996, para que se haga dicha declaratoria, con la finalidad de elaborar el respectivo acuerdo, y entregárselo en un RECITAL DE POESIA previsto para celebrar el día viernes 18 de octubre de 1996, en el Ateneo de Pampanito. Agradeciéndole altamente su generosidad. Atentamente, Gregorio Riveros. Cronista Oficial del Municipio Pampanito”.
El día 7 de octubre de 1996, se realizó la sesión ordinaria N. 38, del Concejo Municipal de Pampanito, con la asistencia del presidente Edgar Quevedo (Alcalde), Freddy Ávila (Vice-presidente), y los concejales Edgar Santos, Asley Peña, Juan Santos, Eduardo Urbina, Jesús Cadenas y Jorge Colmenares, y en la oportunidad de tratar el punto referido al poeta José Pepe Barroeta, quedó asentado en el acta lo siguiente: “… se leyó la comunicación dirigida por el Cronista del Municipio y otros integrantes del grupo literario “canto sin Fin” donde solicitaban se declarara Hijo Ilustre al escritor José “Pepe” Barroeta Paolini, para así reconocer los méritos de éste Baluarte Pampanitense nacido en este Municipio, sobre éste particular el Presidente sometió a la aprobación la solicitud de declarar “Hijo Ilustre” al poeta “Pepe” Barroeta Paolini, los Concejales la aprobaron por unanimidad…”.

Finalmente, establecimos comunicación con el poeta José Pepe Barroeta, quien nos manifestó que no podía trasladarse hasta Pampanito, ya que viajaría a Francia por esos días. Aún así, hicimos el recital de poesía en homenaje a José Pepe Barroeta, el día 18 de octubre de 1996, y estuvieron presentes los poetas María Elena Delgado, José Gregorio Valera, Iris Caltieri y Egisto Vargas. Al pasar los meses, regresó al país, y estuvo en Pampanito, recibiendo la distinción mediante una placa que otorgó el Concejo Municipal y entregó en su oportunidad el presidente del ateneo. Ese día, en horas de la noche, pudimos conversar con el poeta en un recital que se realizó en la Biblioteca Mario Briceño Iragorry de Trujillo. Allí también escuchamos de su voz, los versos del mismo poeta José Pepe Barroeta. Y nos satisface mucho que este destacado pampanitense haya recibido de su propio pueblo la merecida distinción de “Hijo Ilustre de Pampanito”. Por: GREGORIO RIVEROS

 

 

 



UN LOCO

A Oswaldo Barreto y José García Quintero

Cuando el loco Pernía se vino caminando

desde Cabimas hasta el Pueblo

-trescientos Son los Kilómetros que separan

un punto de otro-,

halló las aguas del Motatán crecidas.

Miró un inmenso árbol que arrancado de cuajo

por la tempestad del día

daba sus hojas muertas al paisaje del mundo,

y dijo:

"este árbol es el espíritu vegetal

de la mujer que no he tenido nunca",

y con el goce de quien encuentra no formas

sino sentidos en la cruz,

se lo hecho a cuestas y solito lo llevó hasta

el pueblo. Y luego de sembrarlo en la casa

de una de sus hermanas que no amaba por loco,

se marchó volando con él, entre las hojas.

 

 

 

OFELIA

Ha muerto la reina.

De una colina mística

el agua baja y rodea la noche.

La reina del agua y del corazón

yace extraviada en el follaje negro,

húmeda del rocío muerto.

Son cielos las hojas tendidas

en el agua

y ella, la reina,

flota muerta con su trono muerto.

La armonía de aquel verde en los ojos

fallece hoy ardoroso,

vuelve a su origen, su primera sombra.

 

 

 

EN LA MAÑANA

A Miyó Vestrini

Hay sol.

La leche de mi padre baja del cadáver

al aire.

Una leche onírica,

en estado de coma

derriba el brillo del verano en su inicio,

dobla blancas las rosas donde se posa

el pájaro.

Hay sol.

Mis hermanos como polluelos

comienzan a abrir espacios en la

tierra tímida.

Hay sol.

Yo voy en el carro de los muertos

con flores de noviembre

y leche de mi padre en la cara.

 

 

 

NOVIEMBRE

A Mario Abreu

Vamos a buscar a mi padre,

noviembre.

Tengo el cuerpo lleno de manzanas

y puedo salir con tu nombre de mes

a las colina,

esperar que salgan los astros

y nos lleven a él,

a su cabeza negra perdida en el fango.

Vamos por las casas,

donde tu claridad noviembre

asusta a las mujeres

a buscar a mi padre en el fondo de la sopa

que hierve.

Entremos al cadáver por los huecos de oro

que abren los conejos

y miremos como te posas tú en ellos noviembre

próximo a los ojos de la convulsión animal.

No dejes casa sin rastrear

ni río ni piedra ni arboleda

métete por toda hondonada

por toda piel noviembre

y llévame a los sitios calurosos del muerto.

Deja tu laboriosa claridad de abeja como símbolo

de que en cualquier lugar está mi padre muerto

nutrido de ese amor que pongo a la noche cuando

lo busco.

Déjame fijo y sin herida,

claro

como la mujer que vive en mi cuerpo,

mientras yo preparo el retorno al cielo del cadáver

que busco

y que se agita misterioso en Dios como el primer movimiento

que se hizo sobre el mundo,

veloz y fértil como el padre muerto

que busco noviembre contigo.

 

 

 

PADRE NUESTRO

Recostado de un vientre de oro,

asustado,

canto a tu muerte.

Soy feliz y sé hasta dónde llega mi palabra,

hasta dónde llegan tu espíritu y tu carne.

Padre.

He ido de lugar en lugar fiel a tu luto,

a tu llanto de toro en la casa dormida.

Me abandono. Voy de regreso al pueblo

y hallo los contornos con tu nuca muerta,

en los vuelcos del aire la cabeza muerta.

Me he decidido por lo que elegí,

no quiero nada que se parezca al mundo,

no quiero nada de esa miseria misteriosa

hecha y soleada por el hombre.

Mi corazón llega a la vida por la carne muerta,

carne rural, de hierba,

de ordeñador,

carne silenciosa y de musgo.

Me he decidido por lo que elegí,

no deseo poseer,

prefiero el aire de los montes, las calles,

el amor, sus vasos hasta el borde.

Prefiero ir allá donde tu decías, a la bondad,

sin forma alguna,

arrebatado por la droga justa que nos viene lejos

o que está aquí mismo,

cerca de nosotros enalteciéndonos.

Prefiero tu cabeza para guerrear con ella en silencio;

a la salida del día, a la entrada de la noche,

la prefiero.

No hay tristeza en mi corazón, padre,

porque tú querías descender a la tierra,

querías llegar abajo, hasta dios, hasta no ser nada,

poseer lo perfecto.

Hay dolor porque todavía no he aprendido a estar vivo.

No soporta ausencias y recreo los retornos.

Suelo asirme fuerte a la juventud

sin entender la fábula que somos a cualquier edad.

 

 

 

RITA VALDIVIA

Ha debido quedarte en el aire.

A los veinte años tus formas eran las

del fin.

Nuestros calores

de poetas conocidos seis años atrás,

míseros y ebrios,

triunfantes sólo porque nos eras viva

no podían salvar.

Era,

tú lo sabes desde la tierra muerta,

la época del gran miedo

donde todo fue alcohol de infancia.

Y huímos sin saber de ti ni de nosotros,

asombrados,

sin melancolía porque queríamos algo de la vida.

Tú sabía entonces cómo se debía hacer,

reñías el entusiasmo de mi oficio inútil,

el fasto de los otros.

Las pobres ojeras de nuestra bohemia.

Tú sabías entonces cómo se debía hacer,

llorabas muy adentro de las rosas que Camilo

nos compraba en enero;

nos amabas demasiado vivos como para no haberte hallado

con la muerte.

Tú sí que estaba con los miserables, alpaca,

bebiendo agua de lluvia bajo cualquier monte

o en las ciudades, sentada, como solías para encantarnos,

arriba de todo lo que fuera basura.

 

Fuente: JOSÉ BARROETA. Arte de anochecer. Monte Avila editores. Caracas, 1975.

13/09/2008 GMT 4

El Poeta César Seco

lapoesiavenezolana @ 00:18


Poeta César Seco

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FOTO: Ana Berta López



César Seco. (Coro. Estado Falcón 1959). Poeta, ensayista y editor. Fundador de la Casa de la Poesía "Rafael José Alavarez" y de la Bienal de Literatura "Elìas David Curiel". Director de la Revista OIKOS. A principio de los años 80 formó parte del grupo literario Cráter. Ha sido galardonado dos veces con el Premio Municipal de Literatura de la Alacaldía de Miranda del Estado Falcón (1993 y 2000). Con el libro El Viaje de los Argonautas y otros poemas obtuvo el Premio de Poesía Bienal de Literatura "Ramón Palomares" (Trujillo, 2005). Fue colaborador del Suplemento literario Verbigracia del Diario El Universal. Integra la redacción de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo. Ha publicado El Laurel y la piedra (1991), Árbol sorprendido (1995). Oscuro ilumina (1999), Mantis (2004). Poemas y ensayos de su autoría han aparecido en revistas nacionales y extranjeras. Ha sido invitado a eventos literarios la Semana Internacional de la Poesía en Caracas (1999). I Encuentro Internacional de la Revista Poesía (Valencia, 2002), la Feria Internacional del Libro: (Mérida, 1999), (Maracaibo, 2002), Caracas (2003), el I y II Festival Mundial de Poesía (Caracas 2004, 2005) y la Feria Internacional del Libro de la Habana (Cuba, 2006)


Árboles

Qué conversan estos árboles
Que se dicen a media tarde
Cuando alguien demora
En cruzar de esquina

Qué hablan, qué discuten
Acaso escuchan que el corazón
De ese alguien se anuda
Y desanuda en sus raíces

Qué escriben en el aire sus hojas
Qué diálogo suscita la altura
De sus frondas y tallos macizos
Donde ese alguien se detuvo

Qué dicen, qué callan
Qué vocablo mueve sus ramas


a Eugenio Montejo

Invisible

La noche que caminamos apenas comienza
Juntos la hemos traído hasta aquí
Ya no hay más, dejé de mí cuanto era
Estos días ya no tienen mis pies
Lo que borran detrás es hilo indiviso
Trozo de nadie, escalera sin sostén
Escucho el agua como nada escucho venir
Allá arriba el lobo aúlla
Pasadizo en sus ojos no hay
En su pelambre no hay luna
No hay de donde saltar
Aúlla allá cuál si una mano sustrajera una
Estrella



a Benito Mieses

Renuncia


We never would d had love strued
Rober Graves, Under the olives

Siento la necesidad expresa de desposesionarme
Nunca como ahora sentí el hilo roto
Nunca como ahora me supe transitorio
Apuesto: va a llover
Voy a reunirme con lianas finísimas de agua de cielo
Es decir, ya no apuesto a nada
Amé como sólo se ama a una mujer
Le concedí mi aquí, mi allá, le concedí mi 3
Cual hambre de dos peces nos alcanzamos aire
Éramos el sol
Pan pedido por su mano alcanzado
Ella trajo a mi boca pólen de la suya
Yo ya no era Yo
Lo que nos llenó es ahora
vacío sobrecogedor
(Se había dejado por mí
Me había dejado por ella)
Está llegando sola al Terminal
La noche dispone el último auto
La veo perderse de mí y encontrarse con ella
Volver a respirarme es hundir los dedos en su piel
Ondulación, nubes
Le estoy diciendo adiós
Yo ya no vivo
Yo ya no soy
Yo era esa mujer.


Al oído de Orfeo

8

Anoche, en el Hebrus, Hécate reía.
Recordaste a tu amigo,
mal poeta suicidado, dijeron.
Hasta el humo del cigarro
se escondía de él.
La mesa y los otros amigos:
"puedes fracasar en todo porque todo
nada es". Dios irónico,
insobornable deprimido de hoy
desayunando la página roja.
"Puedes separarte pero nunca de aquél
que solo prodiga perdón
rociado de nada y de todo"

Veré de frente si te he merecido,
perfume, hacha de luz.


Nunca habíamos sido tan abstractos
(poema-carta para Ana Nuño)

Un asestado golpe a "nuestra lírica" sus tinas.
El país da tumbos y pide "lo enderecen".
Nunca habíamos sido tan abstractos.
Nadie debe ir más lejos que nadie.
¿Pides no jugar al poker del poema y la política?
De nada vale regodearse con el tufo del poder
si no hace erupción el lenguaje y la máscara cae.
Dramatis. Pena.
Sólo salva esta línea la imagen de tu padre
huyendo del halago hipócrita del poder.
Los que ahora pugnan contra el gobierno
son los mismos de ayer, de hoy y de mañana.
Lo sabes. No morirán mejor o peor que él.
En verdad no hay poker que valga
si la vida no es auténtica. La vida de tu padre lo fue.
Dulcísima rima, duele.
Subsiste a la pradera donde raptaron a Helena.
Discúlpame, es retórica.
No sólo somos de la tierra en que se nace
sino también de la que se pisa.
Aunque tengamos que irnos luego,
nos estamos yendo a otra parte siempre,
nos estamos quedando en este país, siempre.
Y qué si no es sólo el país lo que se conquista,

sino el lugar, el aliento, la espiga y la sal del Verbo
Nunca habíamos sido tan abstractos.
Se le han invertido los guantes a boxeadores y viejas.
Tarde se dieron cuenta de que pobres
no eran sólo los que iban en autobús.
Aquí más de uno aspira ir al Panteón.

SELECCION: César Seco. "El Viaje de los Argonautas y otros poemas". Fondo Editorial Arturo Cardozo. (2005). Gobernación Bolivariana de Trujillo. Coordinación Trujillana de Cultura.

***Esta obra fue Premio de Poesía II Bienal de Literatura "Ramón Palomares"

06/09/2008 GMT 4

Página en CONSTRUCCION. Gregorio Riveros

lapoesiavenezolana @ 01:36

*Poeta César Seco
*Poeta José Pepe Barroeta
*Poeta Victor Chino Valera Mora
*Poeta Juan Sánchez Pelaez
*Poeta Blas Perozo Naveda
*Poeta Gustavo Pereira

Y otros más tendrán espacio en esta pagina de POESIA.

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